
¿Dónde estabas tú cuando la ansiedad me aullaba, cuando cada pensamiento provocaba arcadas? Y temblaba cada poro de mi piel, sin nadie que me abrazara y me dijera, 'tranquila todo irá bien'. ¿Dónde estabas tú en aquel dilema, sin apenas estratagemas ante problemas en cadena? Cuando cientos de problemas calmaban la fiebre de una chavala endeble. No estabas allí si me cai, me lastimé, maté mi fe.
Tú no estuviste allí. No viste mi mitad triste, ni mis despites. No fuiste un muro contra mis embistes.
Del despecho, del cansancio, del prejuicio. Hoy tan solo me ampara mi sacrificio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario