
Cada mañana me levanto y muero un poco. Apenas puedo mantenerme en pie. Me miro en el espejo y grito '¿Pero qué me estoy haciendo?'. He consumido mucho tiempo confiando en ti, y ahora ya no puedo obtener consuelo.
Llego a casa, después de un largo día, esforzándome, esforzándome duro por sobrevivir. Y nada más llegar, caigo de rodillas, y no puedo evitarlo, no puedo evitar llorar.
Todos los días lo intento, y sé que todos quieren ayudarme. Y me dicen que me estoy volviendo loca, como si tuviera agua en el cerebro. Ya no tengo sentido común. No tengo a nadie en quién creer.
Sin sentimiento, sin ritmo, ya no puedo más. Sigo perdiendo mi sonido. Pero estoy bien, puedo estar bien. No afrontaré esta derrota. Tengo que salir de esta prisión, sentirme libre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario