
Solía pensar que algún dia contaría nuestra historia. Como nos conocimos. Como fluyó todo al instante. Solía pensar que eras tú, tú, no hay más.
Pasó todo deprisa, sin querer darme cuenta de lo que realmente vivía. Lo tuve todo. Y te tuve a ti.
Tenía tu sonrisa, tus tardes, tus mejores palabras. Tus ojos fueron mios, y los perdí. Tenían mil razones para no estar conmigo, y aún así, te quedaste.
Ahora no me queda nada. Pero me sirven los recuerdos. Recuerdos de nuestros nervios ante nuestros mayores momentos. Recuerdos de las veces que me has hecho reir. Las ilusiones que tuve contigo. Cada pequeño detalle que me hizo un poco más feliz. Cualquier mínima cosa, a la cual no daba importancia, porque sabía que ahi seguía, es lo que me recuerda que ya no estás.
Ya no me sirve nada de consuelo. Pero te espero derrotada donde siempre. Destesto saber que no aproveché lo que tenía. Me merecía perder, me merecía sufrir. Ahora lo único que me queda es seguir el mismo camino, pero esta vez sin compañia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario