Sonríeme, que ya vendran tiempos mejores.

No quiero morirme sin haber estado contigo en 17 cuidades distintas, ademas quiero conducir desnuda, entrar de incognita en una secta, y estando borracha, tatuarme nuestros nombres en el culo. Quiero hablar mas de 5 idiomas y de momento no me manejo ni con el español. quiero tener cinco hijos y que tú seas el padre.

sábado, 16 de enero de 2010


¿ Qué conocemos del mundo ?

Empecemos por el principio.

Hace milenios que, desde el "cónocete a ti mismo" hasta el "pienso, luego existo", no se deja de glosar esta irrisoria prerrogativa del hombre que constituye la conciencia que éste tiene de su propia conciencia de tomarse a sí misma como obejeto. Cuando algo le pica, el hombre se rasca y tiene conciencia de estar rascandose. Si se le pregunta: ¿qué haces? Responde: me rasco. Si se lleva más lejos la investigacion (¿eres conciente del hecho de que eres consciente de que te rascas?), responde otra vez que sí, y asi con todos los "eres consciente" que se pueden añadir. ¿Alivia en algo su sensación de picor el saber que se rasca y que es consciente de ello? ¿Infuye acaso de manera beneficiosa la conciencia reflexiva en la intensidad del picor? Quia. Saber que a uno le pica y ser consciente del hecho de que se es consciente de saberlo no cambia estrictamente nada el hecho de que a uno le pique. Y desventaja añadida, hay que sorportarla lucidez que resuslta de esta triste condición, y apuesto diez euros de ciruelas claudias a que ello acrecienta una molestia que, en el caso de mi gato, un simple moviemiento de la pata anterior basta para aliviar. Pero resulta para los hombres tan extraordinario, porque ningún otro animal lo puede y porque así escapamos de la bestialidad, que un ser pueda saberse sabiendo que se está rascando, que esta prealación de la conciencia humana parece para muchos la manifestación de algo divino, algo que en nosotros escapa al frío determinismo al que estan sometidas todas las cosas físicas.

Toda la fenomenología se asienta sobre esta certeza: nuestra conciencia reflexiva, marca de nuestra conciencia ontológica, es la única entidad en nosotros que vale la pena estudiarse pues nos salva del determinismo biológico.

nadie parece consciente del hecho de que, puesto que somos aimales sometidos al frío determinismo de las cosas fisicas, ello anula todo lo anterior

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